“…. Siento envidia, pero envidia sana…”

¿Cuántas veces hemos pensado o dicho esa frase? ¿Cuántas veces la hemos escuchado de la boca de nuestros allegados…?

¿Realmente existe la “envidia buena” y la “envidia mala”, la “envidia sana” y la “envidia insana”? Depende del uso de ella y de cómo gestionamos esta energía.

El objetivo de este artículo es ofrecer una información mucho más profunda del concepto de –envidia- y de porqué aparece en el ser humano. Se ofrecerán pautas para poder integrarla dentro de nosotros y gestionarla de una manera beneficiosa.

No olvidemos que todos los seres humanos somos iguales en esencia y que todos poseemos todos los rasgos humanos, emociones y sentimientos. Lo único que nos diferencia es la forma de expresarlos.

La –envidia- es el sentimiento que aparece en el ser humano cuando se compara con otra persona y cree que es inferior a él / ella. Responde a una percepción sesgada y no realista acerca de nosotros y de las demás personas de nuestro alrededor.

Un ejemplo muy común puede percibirse en las personas, generalmente del sexo femenino, cuando se comparan físicamente con otras personas de su mismo sexo.

La envidia puede hacer que estas personas, inviertan mucho tiempo y energía tratando de imitar a otras personas que consideran que tienen más belleza física que ellas mismas.

Otras personas se comparan con el dinero, sintiéndose inferiores ante aquellas que gozan una buena salud económica.

La envidia, que, generalmente es inconsciente, suele aparecer en las personas que desean algo y no encuentran la forma de conseguirlo. Los miedos y creencias inconscientes les impiden ver su valía para lograr su sueño.

Cuando esto ocurre, y estas personas no se creen valiosas para conseguir sus anhelos, en el momento en el que observan que alguien ha sido capaz de conseguir ese sueño, (y además, coincide con algo parecido a lo que desean), un potente sentimiento negativo le embarga, pudiendo desembocar en deseos de destrucción de la otra parte. Este gesto, no es más que un reflejo de cómo se siente ante sí mismo. Ese dolor no es más que auto-destrucción por no trabajar en aquello que sueña, o por creer que no merece o no es digno de conseguir lo que quiere.

Generalmente, este sentimiento se expresa en la sociedad como envidia sana para no recibir rechazo directo por parte del entorno social, ya que, es un sentimiento etiquetado como negativo en la sociedad. Sin embargo, la envidia es una percepción sesgada que nace de la comparación de uno mismo con los demás, cuando suponemos que si tuviésemos –tal o cual cosa- seríamos más felices o mejores personas, lo cual es totalmente incierto.

En el momento en el que nos amamos tal y como somos y nos hacemos conscientes de nuestra valía y nuestro propósito aquí en la tierra, la envidia se puede transformar en admiración y gratitud por esa persona que ha sido capaz de trabajar en su misión de vida y lograr su sueño.

Es sabio ver e integrar cómo es un beneficio para esa persona, para su entorno y para nosotros que él /ella consiga su sueño.

“Si ayudas a los demás a lograr su propósito, ellos te ayudarán a lograr el tuyo” (Dr. John Demartini)

La envidia también nos está ofreciendo una información donde nos muestra que en nuestro interior existe una percepción sobre nosotros mismos que está distorsionada.

Por ejemplo, una persona que se compara con otra por la belleza física y siente envidia ante la belleza de otra persona, sería interesante mirar dentro de sí y buscar dónde tiene esa persona esa belleza en el mismo grado. Probablemente, tenga unas manos bonitas o unas piernas elegantes, tal vez tenga una voz dulce y sensual o una mirada capaz de penetrar y abrir el corazón más duro y frío.

Quizás tenga una habilidad única de crear belleza en un hogar, o sea capaz de preparar una comida deliciosa y exquisita para las personas que le rodean.

Tal vez tenga una capacidad artística excepcional para crear belleza en los lugares donde sólo había oscuridad y desamparo.

No hay que olvidar que todos tenemos todos los rasgos, y el rasgo de ser “envidioso” también lo poseemos, lo único que nos diferencia es la forma de expresarlo.

Es sabio hacerse consciente del detonante que hace que dispare este sentimiento dentro de nosotros para poder integrarlo y amarlo en nosotros y en los demás. Es importante conocer el motivo que hace despertar la envidia dentro de nosotros para gestionarlo de manera beneficiosa tanto para nosotros como para nuestro entorno.

En estos casos en donde asalta el sentimiento de inferioridad convertido en envidia porque creemos que no tenemos belleza, dinero o cualquier otro rasgo que desearíamos, es conveniente hacerse la siguiente pregunta para aliviar el impulso negativo que pueda generar: “¿Dónde yo expreso belleza, riqueza, inteligencia, etc.?

Si decides hacer este ejercicio, te invito a que busques y escribas en un papel todas las respuestas que vengan a tu mente después de buscar en las 7 áreas de la vida.

Por otro lado, la envidia manifiesta una percepción distorsionada donde se presupone que tuviésemos -tal cosa- (más belleza, dinero, casas, etc.) tal y como lo tiene la persona envidiada, seríamos más felices o nos iría mejor en la vida, cuando en realidad, todos los seres humanos estamos donde realmente deseamos estar y tenemos en nuestra vida aquello que realmente deseamos tener según nuestros valores únicos y personales.

REFLEXIÓN:

Si en algún momento de tu vida has podido sentir que si tuvieses –algo- que tienen tus semejantes, te iría mejor o serías más feliz, te invito a que hagas este ejercicio de manera relajada y profunda para equilibrar la carga emocional:

– “Si yo tuviera ……….(aquello que envidias)…. ¿Cómo sería una desventaja para mí en mis valores?”

(Te invito a que leas el artículo –valores– para recordar dónde tienes tus más altos valores y cómo está conformada tu jerarquía de valores y prioridades antes de responder a esta pregunta).

Para hacer este ejercicio con más eficacia y te sea útil, busca respuestas en las 7 áreas de tu vida -Profesional, mental, espiritual, social, físico, financiero y familiar- y escríbelas en una hoja de papel para hacerte consciente de esta dinámica dentro de ti. No pares hasta que encuentres al menos 50 desventajas de tener -eso que envidias- en tu vida.

Una vez que has encontrado estas desventajas, haz la siguiente pregunta:

– “¿Cómo es un beneficio y una ventaja para mí no tener …. (lo que envidio)….. en mis valores?”

Igualmente, busca en las 7 áreas de la vida al menos 50 beneficios de no tener lo envidiado en tu vida y escríbelas en una hoja de papel para ayudarte a equilibrar tu percepción.

Para finalizar el trabajo, te invito a comprobar si aquello que envidias es un deseo del alma o un capricho.

A veces, confundimos aquello que desea nuestro corazón y nuestra alma con lo que pensamos que es beneficioso para nosotros. Eso puede ser debido a que nos subordinamos a los valores sociales o ajenos de nuestros padres, parejas, profesores, etc. pensando que lo que ellos hacen es lo mejor y lo que nosotros queremos no sirve o no tiene importancia. Sin embargo, cada uno hemos venido con una misión única y personal y NADIE tiene potestad para decidir cómo debe ser la vida de nadie.

No hay que olvidar que vivimos en un Universo perfecto y equilibrado y estamos unidos por el alma y ella, sabe perfectamente lo que deseamos y lo que es más beneficioso para nosotros. Lo que deseamos, viene reflejado en nuestros valores y ello, genera nuestro propósito de vida. Sólo hay que escuchar al corazón.

Te invito a que hagas esta REFLEXIÓN para profundizar en el equilibrio de la carga emocional de la envidia.

– “¿Estoy dispuesto a pagar el precio de obtener “……..(aquello que envidio)……”?

Si la respuesta es afirmativa, ¡Genial! ¡Manos a la obra! La siguiente pregunta que convendría hacerse es: “¿Por dónde empezaré y cuando…?”

No esperes más por realizar tu sueño porque ese es el verdadero camino hacia la felicidad.

Si la respuesta a la última pregunta es negativa, entonces, es sabio agradecer la oportunidad de descubrir que en realidad, estás en el lugar que deseas, haciendo lo que quieres.

Cuando haces lo que realmente deseas, y estás con quien realmente quieres estar, estás dispuesto a pagar el precio de la factura que sea necesario para conseguir tu propósito y no tendrás pereza ni miedo que te impida ponerte a trabajar y a vivir tu propósito de vida.

Para gestionar la envidia es aconsejable tomar a esas personas que envidiamos como referente de seres que son capaces de luchar y trabajar por sus sueños.

De la misma manera, estas personas son nuestro espejo y están expresando rasgos que ya tenemos dentro de nosotros manifestados de otra manera, según nuestros valores más altos. “¿Dónde ya tienes belleza, inteligencia, locuacidad, riqueza, etc…?”

Hemos venido a este mundo con todos los rasgos humanos y con una serie de valores para lograr nuestros sueños. Es nuestra responsabilidad descubrir de qué manera los poseemos y los expresamos.

Cada persona tiene un sueño, un propósito de vida único, y venimos con las herramientas perfectas para lograrlo.

No hay error y todo es perfecto en el Diseño Inteligente Organizado Sutilmente.

Descubre tu propósito de vida y trabaja para conseguirlo porque ese es tu llamado y nadie más lo podrá hacer por ti. Has venido para hacer una contribución única.

No te compares con nadie, eres único con unos valores únicos y esa es tu aportación unica a la humanidad.

Amor, claridad y sabiduría.

Ana María Jiménez Molina

Publicado en: septiembre 29th, 2021 / Categoria: Blog /