Está claro que llevamos un tiempo experimentando un cambio en el mundo de manera abrupta y repentina. Un cambio que viene creado gracias a un supuesto virus, bacteria, partícula o enfermedad. ¿Qué más da lo que sea si abrimos nuestra mente a ver el equilibrio universal? Este “bichito” es sólo un punto de partida.

En el artículo “Las emociones nos dominan”, explica cómo todo está en perfecto equilibrio universal -aunque desde nuestra posición no lo podamos percibir-, y cómo nos afecta todo lo que ocurre desde nuestra percepción.
Vivimos en un universo completo y complejo. Todo lo existente en el universo tiene su razón de ser y nos es útil, aunque a veces el entendimiento del ser humano no logre verlo.

El universo en su enorme sabiduría sabe colocar cada pieza del “puzle” en su lugar adecuado. Por eso, no hay nada que esté fuera de lugar. Somos nosotros, los seres humanos, los que nos obcecamos en colocar esas piezas en lugares que no están destinadas para ellas.
Si destinásemos más tiempo de nuestra vida a escuchar la sabiduría del universo, nos ahorraríamos mucho “sufrimiento” y pérdida de tiempo y energía en nuestro día a día.

Como refleja el artículo “Frecuencias de vibración”, venimos a este mundo para crecer en amor incondicional, para amar todo tal y como es. Venimos para experimentar todas las emociones humanas y amarnos a nosotros mismos y a todas las personas en toda su completitud.
Entonces, ¿porque no comprender qué está ocurriendo en el mundo desde otra perspectiva más equilibrada y amorosa?

 

COMO SE COMUNICA EL UNIVERSO CON NOSOTROS

Responsabilidad Humana

El universo se comunica constantemente con nosotros de diferentes formas, aunque de forma común a todos los seres humanos; desde el corazón.
Nuestro corazón está en contacto divino con el universo. Él tiene la certeza de porqué estamos aquí y para qué estamos en este mundo experimentando estos grandes desafíos.

Nuestro corazón tiene las respuestas correctas y exactas a todas aquellas preguntas que nos azotan en nuestra mente. Nadie más que él.

“No hay nadie que esté dentro de ti para darte la respuesta perfecta salvo tu corazón que se comunica directamente con el universo.”

Dentro de cada uno de nosotros, existe un tesoro de conocimiento escondido, de potencial, de cualidades.
Dentro de cada uno de nosotros, existe una certeza de a qué queremos dedicar nuestra vida y de saber a qué hemos venido a este mundo.

Nuestros miedos y culpas son los que nos impiden ver nuestro genio oculto, porque tratamos de adoptar los valores ajenos y sociales a nuestros valores propios, tal y como podemos ver en el artículo “Valores”.

Muchas veces nos hacemos preguntas de qué camino escoger, de qué dirección podemos tomar para que nuestra vida sea lo más satisfactoria posible y, sobre todo ser “felices”.

El universo ofrece estas respuestas a través de nuestro corazón. -Revisa tus verdaderos valores porque ahí se encuentra tu tesoro-. Pero son los miedos los que no nos permiten escuchar a nuestro corazón porque le damos más importancia a los juicios, tanto a los propios como a los ajenos.

El sentimiento de culpa aparece si hacemos aquello que amamos y, además, existe un miedo atroz al rechazo de los demás si nos lanzamos a hacer aquello que deseamos.

De esta manera, tratamos de adaptarnos a un lugar que nos proporciona una “felicidad impuesta”. Nos adaptamos a aquello que -se supone que debe hacernos felices-, pero en realidad sabemos que no es lo que deseamos.

En estas circunstancias en las que callamos a nuestro corazón y no escuchamos al universo, él seguirá comunicándose con nosotros de otra manera. Esta vez a través de mensajes externos.

-Tal vez vayas conduciendo o viajando por una carretera y te encuentres con un cartel cuyo mensaje es el que necesitabas recibir. Tal vez tengas alguna conversación con un amigo y escuches el mensaje que necesitabas escuchar. O tal vez estés escuchando música o viendo una película y ahí te está mostrando la respuesta a aquella pregunta que te estabas haciendo una y otra vez-.

Existen muchas formas en las que el universo se comunica contigo de manera externa.
Muchas veces, nuestra “ceguera” hace que no estemos atentos a estos mensajes sutiles pero constantes. Aun así, el universo seguirá comunicándose con nosotros, con nuestra alma, esta vez a través de síntomas en el cuerpo. Y de esta manera, nuestro cuerpo nos dará mensajes en forma de dolores de cabeza, contracturas musculares, molestias estomacales, pequeñas erupciones en la piel… etc.

Estos síntomas, no son más que una retroalimentación de nuestra alma que trata de comunicar que existe un desequilibrio entre nuestra mente y nuestro corazón. Nos está dando la oportunidad de conectar con nuestro corazón y escuchar lo que tiene el universo para nosotros.
Es útil tratar esos síntomas desde el exterior, pero es sabio tratarlos desde el interior, desde el alma.

Si silenciamos estos síntomas con todo tipo de drogas o medicamentos, y seguimos ignorando estos mensajes, estaremos “llamando” al universo para que nos regale un gran desafío en forma de accidente, enfermedad, despido laboral, ruptura de pareja, o de otro tipo. El universo, nos parará  repentinamente para ofrecernos la oportunidad de ver la realidad de donde estamos y hacia dónde queremos ir. Esta vez de verdad y desde el corazón.

El mundo se encuentra en este momento en esta situación: nos ha parado en seco para que veamos donde estábamos, qué estábamos haciendo, hacia dónde nos dirigíamos y hacia dónde queremos dirigirnos.

Y esto, no es responsabilidad de unos pocos que gobiernan el mundo. Es responsabilidad nuestra, una responsabilidad individual donde cada uno tiene que asumir el “para qué” ha venido a este mundo y cumplir con ello.

 

RESPONSABILIDAD COMO SERES HUMANOS

Comunicacion con Universo

La sociedad, en su gran mayoría está viviendo bajo unos valores sociales muy limitados. La sociedad vive subyugada a unos valores impuestos que raramente coincide con los valores de toda la gran masa.

Todos los seres humanos poseemos una serie de valores y prioridades únicas y personales que coinciden con nuestro genio oculto. ¿Cuántas personas se han permitido conocer y compartir ese genio oculto? Bastantes personas lo han logrado, no sin haber experimentado grandes desafíos y rechazo por parte de quienes no lograban entender que existiese humanos con unos valores completamente opuestos a los suyos.

El ego humano no es otra cosa que la adopción de los valores sociales como propios.
En esos casos, cuando asumimos como propios los valores sociales, aparecen en nuestro vocabulario las expresiones: “Debería”, “Tendría”, “Deberías de …” y “Tendrías que…”. –Esto, es una gran pista para comprobar qué valores ajenos o sociales estamos adoptando como propios-
¿Cuántos de nosotros hemos vivido bajo el yugo del “tengo que…” y “debería de…”? ¿Podríamos vivir toda nuestra existencia fuera de nuestro genio oculto y viviendo dentro de lo que “se espera de nosotros”? Sí, pero eso nos lleva a la infelicidad, a la pérdida de identidad y la pérdida de contacto con nosotros mismos.

Si vivimos fuera de nuestros valores, estaremos experimentando la frustración por pensar que la vida “debería” ser de otra forma. Viviremos resentidos con nuestro entorno porque no responden a nuestra creencia y fantasía de “cómo tienen que ser con nosotros”. Estaremos asumiendo el papel de “víctima” porque no seremos capaces de ver que somos los responsables de nuestros actos y acciones y como tal, tienen consecuencias. Nos creeremos débiles y culparemos a los demás de nuestra desdicha. Viviremos en la continua queja y en lo que llamamos, depresión.

Algunas personas que asumen los valores sociales como valores propios, asumen el papel de verdugos y jueces dictando sentencias condenatorias a todas aquellas personas que son libres y se atreven a ser auténticas y genuinas, a aquellas personas que se atreven a lucir su genio natural, a todos aquellos seres libres de condicionamientos sociales y mentales.

Algunas personas que asumen los valores sociales como valores propios hacen eco un gran ego, asumiendo con orgullo y arrogancia que son mejores personas que otras que son humildes, sencillas y auténticas de corazón. Se sienten “mejores” que otras porque “hacen” lo correcto, pero ¿qué es lo correcto? ¿Acaso lo correcto es hacer lo que te dictan otras personas sin argumento y sin verificar que esté alineado con lo que desea tu alma?
En esos casos, en los que el orgullo y la arrogancia nos hace sentirnos “mejores” que el resto, el universo en su perfección divina, tratará de bajarnos del pedestal de la manera en la que él considere perfecta para el aprendizaje de cada uno.

En las ocasiones en las que nos engrandezcamos, el universo se encargará de devolvernos al equilibrio universal y de recordarnos que nadie es mejor que nadie, sólo hay valores diferentes, porque los vacíos son distintos y éstos son los que nos dirigirán a nuestro destino, a nuestro propósito de vida.
No importa si eres líder de una ciudad, de una empresa o simplemente de tu familia. Todos tenemos una responsabilidad en este universo y hemos venido a cumplir un propósito.

Este momento, es el momento de eliminar las emociones que nublan la mente y silencian el corazón. Es el momento de conectar con la sabiduría del universo, escuchar sus mensajes y confiar en que él nos guiará hacia nuestro propósito de vida. Es el momento de tomar conciencia de quienes somos, de a qué hemos venido a este mundo y en este momento, y tomar la responsabilidad de cumplirlo. De lo contrario, ese vacío lo cubrirá otra persona y quedaremos relegados a vivir desconectados de nuestra esencia para siempre y eso, nos conducirá a la infelicidad y a la desesperación.

Nadie puede hacerlo por ti, eres el único responsable de descubrir y cumplir tu propósito de vida.

Es preciso recordar que no hay nada “correcto” ni “incorrecto”, “bueno” ni “malo”. Simplemente hay acciones, inacciones y valores que vienen determinados de nuestra percepción de vacío.

Por todo ello, ¿Qué nos quiere enseñar el universo con esta prueba del Covid-19?

Amor, claridad e inspiración.
Ana María Jiménez

Publicado en: marzo 11th, 2021 / Categoria: Blog /