¿Cuántas veces hemos sentido lo que comúnmente denominamos “emociones negativas”?
Todos los seres humanos experimentamos todas las emociones, tanto las “positivas” como las “negativas”. La clave está en comprenderlas y gestionarlas de manera eficaz para nuestro beneficio.
En este artículo explicaremos desde otro punto de vista, en qué consisten las emociones “negativas” y cómo aparecen en nuestro interior para ofrecernos una información de nuestro interior y comprendernos de una manera sabia e inteligente.
Para hablar de las llamadas “emociones negativas”, haremos referencia particularmente, al artículo “las emociones nos dominan”, donde expresa que todos los seres humanos experimentamos todas las emociones, tanto las llamadas –positivas- como las –negativas- en función de nuestra percepción y nuestros “valores”.
Generalmente, lo que más nos cuesta gestionar son las emociones negativas ya que, las positivas, nos suelen molestar menos. De hecho, solemos hacernos adictos a lo que llamamos “positivo”, aunque para estar en equilibrio, también conviene equilibrarlas tal y como lo explicamos en dicho artículo “las emociones nos dominan”
Pero ¿qué son las -emociones negativas-? ¿Realmente, son tan negativas como nos pueda parecer? Depende de cómo las gestionemos y de su comprensión.
Lo que denominamos emociones negativas, no son más que una retroalimentación de nuestro corazón y nuestra alma donde nos está indicando que no estamos viendo el equilibrio en el camino de nuestra vida y en nosotros mismos, sin olvidar que vivimos en un equilibrio universal perfecto.
Partiendo de la base de que las emociones son percepciones distorsionadas de la realidad, ya que, nos impide ver el “cuadro completo” (positivo y negativo a la vez). Diremos que las emociones “positivas”, como la alegría, la euforia y el orgullo, las experimentaremos cuando percibamos que algo o alguien apoya nuestros valores –aquello que está en lo más alto de nuestra jerarquía de nuestras prioridades-. En este caso, sólo estamos viendo el lado positivo del evento o persona y estamos negando el lado negativo, que también existe.
Diremos que las emociones “negativas” como la tristeza, vergüenza, traición, depresión, etc. las experimentaremos cuando percibamos que algo o alguien desafía aquello que es más importante para nosotros, aquello que está en lo más alto de nuestra escala de valores.
En este artículo hablaremos de las distintas emociones distorsionadas “negativas” que nos impiden entrar en contacto con nuestra auténtica naturaleza.
De esta manera, detallaremos las distintas emociones que experimentamos todos los seres humanos:
1.- Miedo
El miedo es una de las emociones que más nos impide conectar con nuestro tesoro interior.
El miedo no es más que una distorsión en nuestra percepción –sólo vemos un lado de la ecuación- en donde creemos que en un futuro cercano o lejano vamos a recibir más dolor que placer, más pérdida que ganancia, o más negativo que beneficio. Lo cual, es una mera ilusión ya que, el universo está en constante equilibrio y no es posible obtener dolor sin placer o pérdida sin ganancia.
Si no nos tomamos el tiempo para descubrir el equilibrio inherente en cada evento, circunstancia o desafío, estaremos viviendo bajo la fantasía de que si hacemos o no hacemos “algo” recibiremos más negativo que positivo o más dolor que placer y no nos atreveremos a realizar aquello que amamos.
Sin embargo, si hacemos el trabajo de vernos en nuestra “desnudez”, somos sensatos y tomamos conciencia de nuestros miedos y nos tomamos el tiempo de equilibrarlos, viendo cómo no existe nada que nos proporcione más negativo que positivo y más dolor que placer, una gran energía emergerá como impulso hacia nuestro sueño.
Existen 7 miedos principales que nos impiden seguir el camino hacia nuestros sueños. Estos miedos están alineados con las 7 áreas de la vida, y los trataremos de forma más detallada en artículos posteriores.
Sin embargo, para comenzar a conectar con la principal emoción paralizante, propongo el siguiente ejercicio:
EJERCICIO PARA EQUILIBRAR LA EMOCION DEL MIEDO
1.- Localizar el miedo exacto que nos paraliza realizar aquello que soñamos, como por ejemplo, perder dinero, perder personas de nuestro entorno, no tener la suficiente preparación y conocimiento, etc… y responder a la pregunta:
“¿Cómo sería un beneficio para mí si ocurriese tal cosa?” Por ejemplo: “perder a una persona de mi entorno si hago lo que sueño.”
“¿Cómo sería un beneficio si la persona X desapareciera de mi entorno si hago lo que deseo?
Los beneficios de la desaparición de la persona X, podrían ser innumerables, pues probablemente nos esté dando libertad para socializar con otras personas más alineadas con nuestros propios valores. Posiblemente, nos forcemos a encontrar a personas que nos enseñen aquello que necesitamos para lograr nuestros sueños. Tal vez sea el momento de conectar con nosotros mismos y obtener algo más de independencia. Es muy posible que dediquemos más tiempo a hacer deporte por ejemplo ya que, dedicábamos mucho tiempo a esta persona y no disponíamos de tiempo, etc. y así sucesivamente.
Es conveniente escribir al menos 100 beneficios que podamos encontrar en las 7 áreas de la vida.
2.- Seguidamente, podemos escribir cuáles son las desventajas en nuestra vida si no ocurriese eso que tememos, por ejemplo, si no desapareciese esa persona de nuestro entorno, no nos daríamos tiempo para escucharnos a nosotros mismo o hacer deporte o meditar, etc….
Es conveniente escribir al menos 100 desventajas en las 7 áreas de la vida.
Con este sencillo ejercicio, podremos equilibrar cualquier miedo que detectemos que nos está paralizando en el camino hacia nuestros sueños.
Es importante detectar el miedo concreto que paraliza el camino hacia nuestro sueño y equilibrarlo; de esta manera, caminaremos con claridad en la mente y gratitud en el corazón hacia nuestro propósito.
El miedo nubla nuestra mente y no nos deja ver nuestra grandiosidad, además, frena el camino de nuestros sueños. Es la emoción que más vulnerable nos hace y más manipulables.
Merece la pena localizar nuestros miedos, y neutralizarlos para vivir nuestros sueños. Eso, lo que nos hará vivir conectados con nuestro ser.
2.- Culpa
“No importa lo que hayas hecho o dejado de hacer, eres digno de amor” (Dr. John Demartini)
A veces, nos encontramos “cargando” un gran equipaje emocional que se va acumulando a medida que vamos experimentando desafíos, vivencias y circunstancias en nuestra vida. Generalmente, entre otras muchas emociones, lo que nos impide continuar caminando con ligereza, es la CULPA.
La culpa, es otra percepción distorsionada, esta vez por la suposición de que en un pasado cercano o lejano, causamos a otros o a nosotros mismos más dolor que placer o más pérdida que ganancia, y esta creencia suele oscurecer nuestra percepción de valía y nuestro brillo.
Esta creencia también es una ilusión. De la misma manera, que no es posible recibir más dolor que placer o más negativo que positivo, como ocurre con el miedo, tampoco es posible causar a otras personas más dolor que placer, pues no hay que olvidar que el universo está en constante equilibrio, ofreciendo positivo y negativo, dolor y placer por igual.
Si no hacemos el trabajo de neutralizar nuestras culpas, iremos añadiendo cargas a nuestro equipaje emocional que lo hará cada vez más pesado. E, incluso, podemos crear un estado de altruismo –ficticio- que nos mantendrá atados en el “dar” e impidiendo el “recibir” para compensar este sentimiento de culpa.
En estos casos, podemos encontrarnos regalando altruistamente a otras personas nuestro dinero, energía, tiempo, etc. para “pagar” esta deuda eterna a lo largo de nuestra vida. Lo cual, también nos impide vivir nuestros sueños inspirados.
Por esto, conviene neutralizar nuestro equipaje de “culpa” para vivir con ligereza nuestros sueños inspirados.
¿Qué podemos hacer para trabajar nuestra “culpa”?
De la misma manera que hemos trabajado el “miedo” proyectado en el futuro, la culpa se trabaja proyectándonos en el pasado.
EJERCICIO PARA EQUILIBRAR LA EMOCIÓN DE LA CULPA
1.- Localizar la acción o inacción concreta (aquello que se ha hecho o dejado de hacer) en la que percibimos que hemos causado más dolor que placer o más pérdida que ganancia a otras personas o a nosotros mismos y escribirla en un papel.
Conviene responder a esta pregunta: “¿Cómo esta acción o inacción fue un beneficio para esa persona o para mí mismo?”
Por ejemplo, abandonar a una pareja anterior.
Posiblemente, ese abandono hizo que esa persona se acercara a otras personas, o a sí mismo. Tal vez hizo que se centrara en hacer deportes o estudiar otra disciplina, a lo mejor hizo que se enfadara tanto que reaccionara hacia su cambio interior, o quizás se atrevió a conocer a otro tipo de personas más acorde a sus valores y conoció a su actual pareja, encontró y conoció la libertad, etc. y así sucesivamente.
Escribir al menos 100 beneficios que le trajo a esa persona en sus 7 áreas de la vida esa acción o inacción tuya hacia él/ella.
2.- Seguidamente, buscar 100 desventajas en las 7 áreas de la vida de esa persona si no hubiésemos cometido esa acción o inacción.
Todo es neutro y que es nuestra percepción la que etiqueta como positivo o negativo, doloroso y placentero cualquier acción o inacción que podamos realizar. Y esto es tanto para los demás, como para nosotros mismos. Encontrar el equilibrio inherente en cada acción es nuestra responsabilidad y no es algo que podamos derivar a los demás.
Si nos tomamos el tiempo de equilibrar esa percepción y ver el equilibrio universal, una enorme sensación de libertad nos rodeará y nos liberaremos del gran equipaje que nos acompaña todo el día, durante toda la vida.
El miedo y la culpa son las dos emociones pilares que impiden que veamos con claridad nuestros sueños más inherentes y más naturales. Estas emociones son las que más nos impiden ver nuestra esencia y nuestra misión en la vida. Son las emociones que más vulnerables y manipulables nos hacen.
Bien merecen la pena equilibrarlas para vivir en una constante plenitud y libertad.
Debido a lo destructivas que llegan a ser estas emociones, han sido las más utilizadas durante la historia del ser humano para manipular a las personas e impedirles que conecten con su verdadera esencia y puedan hacer su aportación al universo.
Es por esto, que detectar y neutralizar los miedos que nos impiden dar los pasos necesarios para trabajar por conseguir nuestros sueños, así como las culpas que nos mantienen atados al pasado es fundamental para vivir con ligereza y claridad. De esta manera, podremos vivir de manera agradecida y repartir nuestra luz en la oscuridad.
Teniendo claro estas emociones que son la base de las emociones negativas, vamos a detallar el resto de emociones que nos impiden vivir con gratitud e inspiración.
3.- Resentimiento
El resentimiento, al igual que la culpa, está orientado en el pasado. Esta emoción se crea por la suposición de que en un pasado cercano o lejano recibimos más dolor que placer, más negativo que positivo o más perjuicio que beneficio por algo que alguien hizo o no hizo.
Cada vez que alguien hace o no hace algo que desafía nuestros valores y nuestras prioridades más altas, lo etiquetamos como “malo” y lo lanzamos al pozo.
Para equilibrar esta emoción que también añade carga emocional al equipaje personal, es aconsejable realizar el siguiente ejercicio:
EJERCICIO PARA EQUILIBRAR EL RESENTIMIENTO
1.- Localizar la acción o inacción concreta que percibimos que ha hecho otra persona, la cual nos proporciona la percepción de dolor.
2.- Escribir dicha acción o inacción en un papel y encontrar al menos 100 beneficios en las 7 áreas de la vida.
3.- Seguidamente, buscar 100 desventajas en las 7 áreas de la vida si esta persona no hubiese realizado esa acción o inacción.
Es conveniente comprender que cada persona actúa en base a sus valores más altos, no en los nuestros y por esta razón, podemos sentirnos no amados y resentidos.
Filtramos todo lo que nos rodea según nuestros valores únicos y personales, buscando que nuestro entorno también comparta la misma escala de valores, lo cual, es una ilusión.
Si aprendemos a vivir bajo esta filosofía, viviremos con más ligereza, con más comprensión hacia los demás y con más claridad en nuestra mente y gratitud en nuestro corazón.
En el universo todo es perfecto. No ocurre nada que esté fuera de orden, aunque nuestra percepción nos impida verla.
Cada mota de polvo tiene su lugar y cada estrella tiene su brillo. Somos estrellas con brillo en un universo magnífico y perfecto.
¡Permítete brillar!
Amor, luz y claridad.
Ana María Jiménez Molina