Últimamente, se percibe una cierta atracción por parte de las personas hacia el movimiento que representa la muerte y resurrección de Jesucristo junto a su madre: La Semana Santa, semana grande para aquellos que profesan la religión católica.

Esta corriente responde a una tradición típica de la cultura española e hispana, y que progresivamente se va extendiendo desde el sur de España, hacia el centro y el norte del país.

Me dispongo a escribir este pequeño artículo como reflexión sobre el florecimiento de este movimiento y el aporte espiritual y psicológico que pueden experimentar las personas que participan en él.

Mi objetivo es descubrir qué mueve interiormente a las personas para unirse al movimiento cofrade y participar en él de una u otra manera. Tal vez descubramos que en el fondo de todos existe una pequeña semilla de espiritualidad y creencia en Dios.

Para no extenderme demasiado, me gustaría tocar los puntos más importantes del movimiento cofrade y hacia dónde fluyen estos grupos de personas.

Y llegados a este punto, me pregunto: ¿Las personas que participan en la celebración de la Semana Santa son “creyentes” o por el contrario lo hacen influidos por una “moda pasajera”?

Podría pensarse que participar en estas organizaciones es característico de las personas devotas y “practicantes” de la religión católica. Sin embargo, se puede observar que cada vez más gente joven, que no suelen seguir los dogmas cristianos más estrictos, se unen a este movimiento de representación de la fe católica.

¿Qué es lo que mueve a la población a formar parte de las cofradías y participar en los eventos de Cuaresma y Semana Santa?

No sabría dar una respuesta con determinación, pero sí observo un punto en común: el deseo de relacionarse, de hacer algo útil por los demás y por fomentar la parte espiritual.

 

PSICOLOGÍA Y RELIGIÓN

Si observamos, veremos que la mayoría de teorías psicológicas separan espíritu y religión; y pienso que, en realidad, no existe tanta diferencia. Creo que el ser humano busca consciente o inconscientemente, la trascendencia del espíritu y eso, es lo que da sentido a la vida aquí en la tierra.

Por otro lado, la psicología convencional trata de dividir la espiritualidad de la parte terrenal o material. Aunque en realidad, si observamos en profundidad, toda expresión material en el mundo, corresponde a una inspiración que viene del lado espiritual o, lo que es lo mismo: de nuestra conexión con Dios. Por lo tanto, mi reflexión es que espiritualidad y materialidad, van unidos. Son inseparables.

Invito al lector a hacerse la siguiente reflexión. “¿Qué has creado en tu vida que ha sido fruto de una inspiración divina? ¿Cómo está siendo esta inspiración un beneficio para la sociedad?”.

Poder ver la unión entre espiritualidad y materialidad ofrece un nivel de conciencia elevada. Enseña que Dios está detrás de todos apoyando y abriendo caminos para que podamos cumplir con la misión que se nos encomendó, y tal vez el movimiento cofrade sea una gran forma de poder experimentarlo.

 

MOVIMIENTO COFRADE Y PSICOLOGÍA

¿Qué conexión puede haber entre movimiento cofrade y psicología?

Curiosamente, a partir del año 2020, en donde se produjo un cambio en la humanidad, se podría pensar que este movimiento podría ir mermando poco a poco, incluso hubo algún miedo por llegar a su desaparición. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

A partir de ese año, en el que no se pudo manifestar como habitualmente se hace, se produjo un resurgir en el movimiento cofrade que, en algunos casos, llegó a ser inesperado.

Por lo tanto, ¿Qué hay en las hermandades que es capaz de despertar este sentimiento? ¿Qué es lo que puede encontrar alguien que se une al movimiento cofrade?

El mundo cofrade es infinito en todas las áreas de la vida de los seres humanos. Sin embargo, ofrece múltiples formas de conectar con el espíritu, y por ello, cada uno puede elegir su forma única y personal de poder inspirarse con este estilo de vida.

No existe ninguna manera mejor que otra, simplemente son diferentes formas de manifestar la inspiración divina para realizar entre todos la obra más bella que cualquier persona pueda contemplar.

 

IMAGINERÍA

Comenzando por la parte más importante del tema que nos ocupa -bajo mi criterio-, comenzaremos por hablar del sentimiento que desprenden las imágenes y el sentimiento que desborda en quienes las contemplan.

Racionalmente, se podría pensar que se venera a una simple estatua. (de hecho, se escucha mucho esta frase por aquellos que no comparten dicho sentir) No obstante, si miramos con profundidad, esa imagen ha sido creada por una persona totalmente inspirada. Una persona totalmente conectada a Dios que ha tenido la habilidad de crear con sus manos una “imagen” que parece que habla y que consuela cuando se pide su refugio.

El escultor que, gracias al amor divino a Dios, fue capaz de expresar dolor y sufrimiento; amor y misericordia a través de la transformación de un bloque de madera con sus manos y su gubia. ¿puede haber algo más iluminado?

El tallista que, en su día experimentó la iluminación más grande del mundo, expresó con su trabajo el dolor y el padecimiento que cualquier ser humano pueda sentir ante una situación de injusticia y muerte, tal y como lo vivió Jesucristo.

El corazón del artista expresa amor y misericordia que se implora ante las desavenencias del mundo con sus imágenes veneradas. ¿Quién no se inspira ante una obra que transmite compasión, consuelo y trascendencia?

Ya seas de aquellos que se llaman “creyentes” o “no creyentes”, el simple hecho de disfrutar mientras se admira la imagen, hace que puedas sentir ese amor transmitido por la obra. ¿Cómo podríamos llamarlo: creencia, religiosidad o inspiración?

¿Quién no ha sentido el amor incondicional alguna vez cuando hemos puesto nuestro corazón delante de las imágenes para implorar un poco de consuelo, y ha encontrado unos ojos amorosos y vidriosos que dicen “no desesperes, sigue adelante” o, “tu problema tiene solución, encontrarás salida?” ¿Cómo no estremecerse ante semejante evento?

Pienso que, en el fondo de nuestro corazón, todos buscamos el amor incondicional de quien nos ama, tal y como somos sin juicios. Y doy fe de que podemos encontrar esa emoción cuando contemplamos esas imágenes inspiradas.

 

COSTALERÍA

Continuando con otra de las partes que atraen cada vez más a los seguidores del “movimiento cofrade”, hablamos del “Costalero” o “Costalera”. ¿Por qué cada vez hay más jóvenes que quieren invertir su tiempo en cargarse con una imagen que pesa miles de kilos a sus espaldas durante largas horas?

Tal vez, su inspiración está en ser los pies para que el señor o nuestra madre pueda recorrer las calles de las ciudades y pueblos de nuestro país. O quizá, su motivación sea compartir con compañeros toda clase de experiencias y sacrificios como prueba de gratitud hacia Dios y a su amor incondicional.

Seguramente, encuentran complicidad con personas que tienen unas prioridades y gustos parecidos a las suyas.

De lo que estoy totalmente segura, es del disfrute de esos momentos de ensayos con los compañeros, esas relaciones de amistad que se crean en los momentos de esfuerzo y retos, unidos a los ratos magníficos de sentir a Dios y a su madre justo encima de sus hombros.

Igualmente, tengo seguridad en la inspiración de sus corazones cuando se dejan llevar por la música en los momentos de ensayos ¡Especialmente en el gran día! ¡Una gran forma de despertar la genialidad!

 

MÚSICA COFRADE

¡Ay, la música cofrade! ese gran arte que hace que eleves tu conciencia y tu corazón hasta derramar lágrimas de gratitud. Ese arte que hace que se estremezca desde los dedos de los pies hasta el último pelo de la cabellera. Esa música cofrade creada desde el amor más grande hacia Dios, y hacia la humanidad.

¡Gracias a todos los músicos porque con vuestra inspiración, abrís corazones y hacéis que seamos capaces de sentir un amor incondicional tan grande como el que Dios pudo sentir por nosotros!

¡Gracias por la constancia y el esfuerzo para que suene la nota perfecta con el ritmo adecuado y llegar al corazón de quienes esperan horas para llenar su alma de la más delicada melodía!

Gracias por el esfuerzo que hacéis cada día con vuestros ensayos para armonizar el trabajo del costalero con la música y conseguir la más bella combinación entre espíritu, materia e inspiración.

¡Gracias por siempre! ¡Gracias por fomentar vuestra familia porque, junto con el señor y la madre sois el mayor sustento que puede tener un ser humano! ¿puede haber algo más amoroso?

No olvidéis que la música es el alimento del alma y sin vuestra inspiración, nuestra alma estaría vacía y desnutrida.

Muchas personas se acercan a la corriente cofrade impulsados por la emoción de poder tocar una trompeta, la fuerza de un tambor, o la delicadeza de un clarinete… ¡una gran forma de fomentar la creatividad divina y compartirla con los demás!

 

DEMÁS PERSONAS COFRADES

¿Qué hay de aquellas personas que participan en las hermandades con diferentes responsabilidades?

Detrás de una hermandad hay un gran trabajo que apenas se aprecia, pero existen personas con múltiples responsabilidades que quedan entre bastidores. Estas personas que pasan desapercibidas. Personas desconocidas que hacen una labor descomunal para que todo fluya de manera perfecta. ¿Qué les mueve para que puedan invertir tanto tiempo, energía y experiencia en esta ocupación?

Quiero pensar que les mueve el amor incondicional: el amor hacia sus devociones, hacia los compañeros y por la sociedad. Siento que les mueve la ilusión de poder ser parte de un gran proyecto de hermandad, pues pienso que el ser humano está hecho para vivir en confraternidad y en sociedad.

A veces me pregunto ¿Qué les mueve a las personas que se esfuerzan y disfrutan con este trabajo que, a priori, parece no tener más importancia que la de un simple folklore y fiesta tradicional? Y las respuestas que me nacen no son pocas:

  • Sentirse parte de un grupo con gustos y valores afines, algo inherente al ser
  • Disfrutar del arte de los cinco sentidos:
    • Vista de las imágenes, de los colores, de la armonía, de los paisajes,
    • Olfato del incienso, las flores, la cera, las calles,
    • Sabor de exquisiteces típicas de la época,
    • Oído de la música, del andar costalero, del suspiro, del silencio,
    • Tacto de las suaves telas de las túnicas, de la delicadeza de las flores, de la cara para ungir las lágrimas de inspiración.
  • Crear arte en sus múltiples variantes para nutrir el espíritu propio, y el
  • Sentirse útil trabajando entre bambalinas para que todo salga perfecto en el momento
  • Tener al grupo de amistades con los que compartir buenos y malos
  • Realizar trabajo social para ayudar a los más
  • Sentirse seguro, como en una
  • Encontrar consuelo
  • Encontrar apoyo con los compañeros y amigos

 

COFRADÍAS HOY DÍA

El equilibrio del bien y del mal siempre está presente en el mundo para nuestro crecimiento interior y, mientras que el movimiento cofrade crece, también crecen las personas que opinan que “el movimiento cofrade es una tontería”, “Las cofradías son un sin-sentido”, o incluso: “Se mueve demasiado dinero y si se lo dieran a los pobres, se terminaría la pobreza en el mundo”.

Y si, el movimiento cofrade mueve mucho dinero, porque hay muchas personas que ponen su trabajo, esfuerzo y genialidad al servicio del disfrute de la espiritualidad de las personas. Sin ellas, no existiría la belleza, ni la corriente creada que tanto bien hace a quienes participan de él.

Sin el flujo de dinero, muchas personas no podrían poner su inspiración al servicio del arte y seguir iluminando corazones necesitados de amor y consuelo. De hecho, muchos grupos, hoy no existirían.

Por lo tanto ¿Por qué no permitir que personas inspiradas puedan crear su arte y obtener un intercambio financiero para sí mismo y poder vivir de lo que más le apasiona? Una persona que trabaja conectada a Dios e inspirada, abre corazones, y creo, que necesitamos un poco de pasión en nuestro día a día. En el fondo, todos lo buscamos.

También se escuchan reproches sobre los conflictos ocurridos en las hermandades, y he de decir que las hermandades las forman personas y todos los grupos de personas crean conflictos. La diferencia sería la manera de manejarlos, para aprender de ellos y avanzar.

¿Sería posible que no hubiese conflictos? Sintiéndolo mucho, la respuesta es negativa ya que, el ser humano, de manera consciente o inconsciente tiende a pensar que sus ideas y su forma de hacer las cosas es la correcta, siendo incorrecta la de las demás personas. Esta teoría es aplicable a todos los grupos de personas, incluidas las hermandades y cofradías.

Entonces ¿Cuál sería la solución?

Creo que conviene ser realista y en lugar de pensar que -nuestra idea es la correcta-, abrir la mente a otras posibles ideas que puedan nutrir nuestro pensamiento y forma de actuar.

El ego está presente porque hay personas en las cofradías y el ego es inherente al ser humano.

Invito a los cofrades a que aprendan de los conflictos, a que lo utilicen como catalizador de aprendizaje y mejora en lugar de convertirlos en un bache que no permite avanzar. Al fin y al cabo, todos buscamos lo mismo: Ser útiles a la sociedad y ser valorados por ello.

Antes de terminar este artículo, hablaré sobre la importancia de la creencia en Dios para participar en el movimiento cofrade, ya que, también existen la creencia de que las personas se acercan a las cofradías sólo por modas.

Pienso que una persona que se acerca a las cofradías, con un gran impulso por participar de ellas, que puede invertir horas de su tiempo en organizar personas y artilugios, trabajar durante todo el año de forma totalmente altruista, manejar grupos de personas, crear música, organizar a un grupo para que el trabajo esté perfecto en el momento preciso, compartir experiencias con personas de diferentes hermandades, etc., no puede tener un vacío espiritual. Creo que dentro de su corazón existe una creencia en Dios, ya sea grande o pequeña.

La diferencia es la forma en la que muestra y vive su creencia. Si no existiese al menos una pequeña convicción en lo más profundo de su corazón, y una mínima gota de fe, no invertiría tiempo, ni dinero, ni energía en acercarse a estos movimientos que tantas almas nutre.

Así que, invitaría a todo aquel que dice no creer en Dios a hacerse la pregunta: “¿Cuál es mi creencia en Dios para que me permita participar e inspirarme en la escuela cofrade?” La respuesta probablemente, pueda sorprender.

Otro punto importante que puedo observar en los fieles, es el apoyo emocional que pueden encontrar a nivel espiritual. Es grandioso sentir la fe de que Dios está detrás sosteniéndonos mientras atravesamos situaciones de retos en nuestra vida diaria.

A veces Dios quiere lo mejor de nosotros y lo consigue poniendo pruebas duras de fe. La certeza de que todo saldrá bien pese a todo y que encontraremos consuelo a nuestros problemas dia rios, disminuye la sensación de depresión y de amargura -algo tan necesario en nuestro día a día-.

Y llegados a este punto, insto a la reflexión: ¿El movimiento cofrade es creencia, religiosidad, moda o inspiración?

Mi reflexión es que, las personas necesitamos la inspiración para conectar con Dios a través de las creencias enseñadas por nuestro señor Jesucristo.

Creo que todos los seres humanos buscamos en nuestro interior la conexión Divina para poder vivir todas las pruebas que nos envía Dios y dar lo mejor de nosotros mismos. Creo en la bondad de los humanos y que encuentran en las cofradías una forma de relacionarse, de ayudarse, de motivarse y de compartir su amor incondicional.

Creo que en el fondo, todos los seres humanos somos iguales y deseamos crecer en amor incondicional y en las cofradías encontramos una forma de hacerlo.

¿Y si pusiésemos de moda la inspiración de todos nosotros conectando con la creencia en Dios y repartiendo nuestra luz, honrando la religiosidad y viviendo el sentimiento cofrade?

 Amor, divinidad e inspiración. Ana María Jiménez Molina

Publicado en: febrero 9th, 2025 / Categoria: Blog /